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Shalom Mendieta presenta “Ayayay”: la cumbia ecuatoriana que transforma el dolor en baile

La cantautora guayaquileña Shalom Mendieta lanza “Ayayay”, una cumbia que convierte el desamor en celebración y honra la melancolía ecuatoriana.

Shalom Mendieta es una cantautora, productora y gestora cultural guayaquileña. Su música combina influencias del folclor latinoamericano, la canción de autor y la experimentación contemporánea. Con su primer EP Madera y Cuero, se posicionó como una de las voces más auténticas del circuito independiente ecuatoriano, destacando por su estilo poético y su propuesta estética que rescata la identidad mestiza y el poder de la emoción en la música. Ha participado en festivales y encuentros internacionales, representando al Ecuador en espacios como MIM Latam (Panamá) y colaborando con artistas y productores de distintos países de la región.

La escena musical ecuatoriana sigue floreciendo con propuestas que combinan raíz y modernidad. Esta vez, la voz inconfundible de Shalom Mendieta, cantautora guayaquileña, vuelve a sonar con fuerza gracias a su nuevo sencillo “Ayayay”, una pieza que convierte el lamento del corazón en un motivo para bailar. Más que una canción de desamor, “Ayayay” es un canto de resiliencia, un homenaje a la tradición musical latino-andina y una muestra de cómo la nostalgia puede transformarse en belleza. “Ayayay” no surge de la nada. Forma parte de una narrativa que Shalom inició con su EP Madera y Cuero, una obra donde los sonidos mestizos, los ritmos tradicionales y la identidad latinoamericana se entrelazan en un viaje sonoro y emocional. En ese primer trabajo, la historia giraba en torno a “El Trigueño”, un personaje simbólico que encarna el mestizaje y la diversidad cultural de América Latina. Su partida dejaba un vacío, una ausencia cargada de preguntas.

Ahora, con “Ayayay”, Shalom nos ofrece la otra cara de la historia: la voz de quien se queda. La perspectiva de la mujer que observa la marcha del amor, que lidia con el abandono y, finalmente, aprende a reconciliarse con el recuerdo.

“Ayayay es una respuesta al corazón herido por abandono sin razón,
pero también el hallazgo de que se puede bailar con el recuerdo.”
— Shalom Mendieta

Aunque su carrera se ha movido entre la canción de autor, el folclor y la experimentación sonora, “Ayayay” marca la primera incursión de Shalom en la cumbia, uno de los géneros más bailables y populares de Latinoamérica. Pero no es una cumbia cualquiera: está impregnada de texturas andinas, melodías nostálgicas y arreglos contemporáneos que dialogan con las raíces sin perder frescura. La artista logra así una fusión auténtica que evoca tanto la alegría como la melancolía, una dualidad profundamente ecuatoriana. La canción fue compuesta por Shalom Mendieta junto a Andrés Cuartas, con quien ya había trabajado en proyectos previos. La producción musical estuvo a cargo de Cuartas, Daniel Espinoza y Shalom, quienes buscaron mantener la esencia acústica y orgánica que caracteriza a la artista, integrando percusiones tradicionales, guitarras de cuerdas naturales y arreglos de viento inspirados en el altiplano andino.

El resultado es una cumbia que suena a raíz y modernidad al mismo tiempo. En su tejido sonoro conviven la tradición de las bandas populares, la cadencia costeña y el pulso urbano contemporáneo. Entre sus influencias se encuentran Mon Laferte, Natalia Lafourcade y Los Ángeles Azules, referentes que Shalom reconoce como inspiración para seguir explorando las fronteras entre lo íntimo y lo bailable. En palabras de la propia Shalom, “Ayayay” es una celebración del lamento, una exploración de esa contradicción tan propia del alma ecuatoriana: llorar mientras se baila, recordar mientras se sonríe.

“Con Ayayay quiero sacar a relucir ese don de disfrutar el lamento,
una contradicción tan nuestra que caracteriza a la música ecuatoriana:
hallar belleza en la nostalgia y convertirla en canto.”
— Shalom Mendieta

El tema invita a aceptar el dolor sin negarlo, a bailar con el recuerdo como un acto de sanación. Esa dualidad, entre tristeza y gozo, está presente tanto en la letra como en la instrumentación, que alterna entre momentos de suavidad introspectiva y estallidos rítmicos de percusión y acordeón.

El videoclip de “Ayayay” fue dirigido por Lesly Guerrero y Jouseff Dager, dos jóvenes cineastas ecuatorianos con una mirada estética fresca y emocional. Filmado en estudios de Guayaquil, el video propone un diálogo entre pasado y presente, donde la artista se reencuentra con los fantasmas de un amor que aún vibra en la memoria. A través de una puesta en escena que mezcla luz, sombra y color, Shalom encarna el proceso de reconciliación con la herida: mirar hacia atrás sin rencor, habitar el dolor, convertirlo en arte. Cada plano es una metáfora visual del tránsito entre la pérdida y la aceptación, entre el silencio y el canto.

“Es un viaje en el que el dolor se revela como algo que también puede ser comprendido, habitado, e incluso, bailado.”
— Shalom Mendieta

En el videoclip, el recuerdo deja de ser una sombra para transformarse en una presencia amiga, una memoria que acompaña en lugar de perseguir.

Desde sus primeras composiciones, Shalom ha buscado reconectar la música contemporánea con la herencia mestiza y afroandina del Ecuador.
Su trabajo se enmarca dentro de una corriente artística que reivindica la identidad como territorio sonoro, integrando elementos del folclor, la poesía popular y la experimentación acústica. El personaje del “Trigueño”, introducido en Madera y Cuero, representa precisamente ese mestizaje latinoamericano que da sentido a su obra: una identidad múltiple, híbrida, en constante movimiento.