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Después de cuatro años de silencio discográfico como solista, Lucy Vives regresa con una canción que no solo funciona como comeback, también se siente como manifiesto.
Su nuevo sencillo, “Mascacielo”, lanzado el 8 de abril de 2026, abre una etapa creativa donde la artista boricua-colombiana apuesta por una identidad sonora más libre, más intuitiva y profundamente conectada con su niña interior. El tema llegó acompañado de su videoclip oficial y fue presentado como el comienzo de un nuevo capítulo artístico. Lo primero que atrapa de esta nueva era es el título. “Mascacielo” no existía hasta que Lucy Vives decidió inventarlo. La palabra nace de una frase de su infancia, “comerse el cielo”, una idea que, según la información difundida por su equipo, le transmitieron su madre y su abuela como una forma de inspirarla a soñar sin límites. En la canción, esa imagen se transforma en una declaración de identidad, autoconfianza y libertad personal. Vives ha explicado que este sencillo tenía que abrir sí o sí la nueva etapa. En la nota oficial compartida por su equipo de prensa, la artista describe “Mascacielo” como una intuición creativa que guio todo el proceso, desde la escritura hasta la producción y la identidad visual.
En lo musical, Lucy Vives se desplaza hacia un territorio de pop alternativo donde conviven la nostalgia del pop latino, ciertos guiños al electro-pop de los 2000 y una energía contemporánea mucho más suelta. La narrativa oficial del lanzamiento también subraya un cambio de filosofía creativa: ahora la artista prioriza hacer música que la haga feliz a ella, lejos de la presión por seguir tendencias o blindarse frente a la crítica. Ese giro no es menor. “Mascacielo” suena como una artista que decidió dejar de pedir permiso. Hay un pulso lúdico, un aire confesional y una sensación de amplitud emocional que encaja con la definición que ha acompañado el lanzamiento: “alegría queer”.
La canción fue escrita en Ciudad de México junto al productor Ole Aguilar y la artista Eva de Marce, en una de las primeras sesiones del proyecto. Distintas publicaciones del lanzamiento coinciden en que el tema surgió de forma orgánica y marcó un punto de inflexión en el proceso creativo de Lucy Vives. Otras notas publicadas sobre el sencillo añaden que Aguilar estuvo al frente de la producción, la instrumentación y los arreglos, mientras que la mezcla fue realizada por Dave Rowland y el máster por Dave Kutch. Esa información aparece en medios que reprodujeron detalles técnicos del lanzamiento, aunque no pude verificarla directamente en una ficha oficial pública de la canción.
El video oficial de “Mascacielo” amplía el universo de la canción con una narrativa visual simbólica centrada en la identidad, la curiosidad y el autodescubrimiento. De acuerdo con la información difundida sobre el estreno, el concepto retoma momentos de la infancia para proponer que “comerse el cielo” no solo implica grandes conquistas, sino también esos instantes íntimos en los que una persona descubre quién es realmente.
Ahí está una de las claves de este regreso: Lucy Vives no plantea la ambición desde el ruido de la grandilocuencia, sino desde un gesto más sensible y más honesto. Creer en una misma, bailar sola, cantar sin testigos, habitar el deseo de ser sin filtros. Esa parece ser la verdadera arquitectura emocional de “Mascacielo”.
Aunque este sencillo marca su primer lanzamiento propio en cuatro años, Lucy Vives no ha estado completamente ausente. En plataformas oficiales aparece su participación en “Besos en Cualquier Horario” junto a Carlos Vives y Mau y Ricky en 2021, además del sencillo “Cenizas” en 2022 y su presencia como invitada en “Hueso” en 2024. Su perfil en Apple Music y Spotify también confirma que “Mascacielo” es su lanzamiento más reciente. Ese recorrido ayuda a entender mejor el peso simbólico de este lanzamiento. No se trata únicamente de volver a publicar música: se trata de reaparecer con una obra que redefine el centro de gravedad de su propuesta.
La historia de “Mascacielo” funciona porque no intenta disfrazar su intención. Es una canción sobre libertad, pero no en abstracto, sobre la libertad de confiar en la propia voz, de abrazar la rareza, de inventar palabras cuando el lenguaje heredado ya no basta. Por eso este regreso de Lucy Vives no suena a simple comeback promocional. Suena a apertura. Y quizá ahí esté su mayor acierto: “Mascacielo” no busca encajar; busca elevarse.

que linda