You are currently viewing ¿Cabe una dimensión cultural en los proyectos de desarrollo?

¿Cabe una dimensión cultural en los proyectos de desarrollo?

Por supuesto que no se trata de un esfuerzo reciente, si bien ubicar a la cultura en el centro de las ideas de desarrollo ha sido reto y objeto de estudio de múltiples actores desde mediados del siglo pasado, no es hasta la década de los noventas en que el debate al respecto (posibilitado por entidades internacionales y cuerpos especializados), adquirió un carácter cuya puntualidad, marcando siempre el relieve en “ lo local”, permitió generar insumos que derivaron en una serie de recomendaciones y declaratorias con cualidades de adaptación y aplicación territorial.

Sobre vincular cultura y territorio: Algunos apuntes breves.

Limitar la comprensión del territorio a términos de espacialidad, conlleva a vulnerar sus posibilidades de mejora; dimensionarlo únicamente como la delimitación geográfica de un lugar, equivale a verle como una especie de contenedor, condición que es realidad para cientos de proyectos de desarrollo en el país, y ya en más de una ocasión, requisito. Las vicisitudes en el pueblo de Temacapulín, en la Sierra de Catorce, en Tajamar, por mencionar algunas; ejemplifican las consecuencias de estos proyectos: ponen en tela de juicio los manejos entre gobierno y empresas desarrolladoras, violentan la vida de las comunidades que ahí habitan y se visibiliza siempre, el deterioro e impacto medioambiental que producen.

Frente a éste escenario, quienes gestionan modelos integrales de ciudad (modelos que suelen coincidir en el entrelazado de al menos dos procesos: planeación y participación), y que entre sus metas trazan la construcción de comunidad; abrazan la propuesta, crítica y reflexión de los investigadores: Deben considerarse, en todo momento, las condiciones culturales locales para la generación de programas y planes de desarrollo en un territorio, y éste, ha de razonarse más allá de sus variables físicas, al dotársele de un profundo análisis desde lo cultural, situación que permitirá, ya no sólo georreferenciarlo sino entenderlo además como una construcción social, cargada de historia, de significaciones individuales y colectivas, de posibilidades y de expectativas generadas a partir de las interacciones sociales y simbólicas de quienes en él habitan.

No hacerlo -o seguirlo haciendo como en otras ocasiones se ha hecho-, es atentar contra los modos de vida de las comunidades, contra la memoria, la identidad y contra la salvaguarda y dinamización de nuestro patrimonio edificado, natural e intangible.

Por: Gerardo Daniel Padilla

(Recuperado de: [2016])

Leave a Reply