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Ludovico le pone precio al romance en “Amor BBB (A Dólar)”
El trío guayaquileño regresa con una dosis de indie rock, glam y sarcasmo latinoamericano. Su nuevo sencillo anticipa Rockstar del Tercer Mundo, un álbum grabado en Buenos Aires que llegará en 2027. El amor promete ser eterno, pero las cuentas siempre llegan a fin de mes. Ludovico conoce bien esa contradicción y la convierte en el punto de partida de “Amor BBB (A Dólar)”, un sencillo que lleva el lenguaje del consumo al terreno sentimental. Entre guitarras distorsionadas, ritmos bailables y una buena dosis de ironía, la banda ecuatoriana propone una pregunta incómoda: ¿cuánto estamos dispuestos a pagar por querer a alguien?
Desde Guayaquil, el power trío integrado por Fa Paredes (voz, guitarra y teclados), John Villamar (bajo) y Ney Suárez (batería) lleva más de una década desarrollando una identidad que combina la urgencia del post punk con el desenfado del dance rock. Su nueva canción conserva esa energía, pero incorpora una inclinación hacia el glam rock y el pop que refuerza su carácter provocador. “Amor BBB (A Dólar)” es también la primera entrega de Rockstar del Tercer Mundo, el próximo álbum de la agrupación, previsto para 2027. Un disco que promete explorar las contradicciones de vivir, amar y hacer rock en Latinoamérica.
La expresión popular de las tres B —bueno, bonito y barato— adquiere una dimensión bastante menos inocente en manos de Ludovico. La banda imagina las relaciones sentimentales como una transacción comercial, donde el deseo tiene precio, los compromisos se pagan en cuotas y las decepciones acumulan intereses. La metáfora resulta particularmente efectiva porque parte de un lenguaje reconocible para cualquier latinoamericano. El supermercado, las deudas, los impuestos y las ofertas sirven para retratar un romanticismo condicionado por la economía cotidiana. La canción no pretende ofrecer respuestas filosóficas sobre el amor. Prefiere reírse de sus contradicciones mientras invita a bailar. En ese sentido, “Amor BBB (A Dólar)” funciona como una sátira del consumismo sentimental, pero también como una observación sobre la forma en que las dificultades económicas atraviesan incluso nuestras relaciones más íntimas.
Musicalmente, Ludovico encuentra en este lanzamiento un equilibrio entre sus raíces alternativas y una estructura más directa. El bajo de John Villamar introduce la canción con acordes que establecen su carácter rítmico, mientras la batería de Ney Suárez sostiene una base contundente. Las guitarras de Fa Paredes alternan entre la tensión del indie rock y la exuberancia del glam, especialmente en unos coros pensados para ser coreados en directo. El resultado es una pieza que puede funcionar tanto en una pista de baile como en un concierto de rock.
Esa dualidad ha acompañado al grupo desde su formación en 2011. Influenciados por bandas como Bloc Party, Foals, Joy Division, Queens of the Stone Age y Soda Stereo, sus integrantes han desarrollado una propuesta que combina guitarras angulares, grooves contagiosos y letras interesadas en la psicología humana. Pero existe otro ingrediente decisivo: Guayaquil. Tradicionalmente asociado con paisajes industriales, climas grises y cierta frialdad emocional, el post punk adquiere una personalidad diferente cuando pasa por el filtro tropical de Ludovico. La banda reivindica esa contradicción como parte esencial de su identidad.
“Nuestra música nace desde Guayaquil, ciudad caliente y tropical que se contrapone a lo frío del post punk y de la cual crea una fusión única; un sonido de dance rock crudo, bailable, salvaje y pegajoso”, explica Ludovico.
Ese contraste entre referencias anglosajonas y experiencia latinoamericana ha permitido que Ludovico construya un lenguaje propio, sin necesidad de disimular su procedencia.
El nuevo sencillo abre el camino hacia Rockstar del Tercer Mundo, un álbum cuyo título resume buena parte de las inquietudes que atraviesan esta etapa de Ludovico. La expresión tiene algo de provocación y mucho de ironía. Habla de la ambición artística en un contexto donde hacer música independiente supone enfrentar dificultades económicas, limitaciones estructurales y una industria que suele concentrar sus oportunidades en determinados mercados. Lejos de asumir esa realidad desde la resignación, el grupo decide apropiarse de ella.
“Somos músicos latinoamericanos que hacemos rock desde una ciudad como Guayaquil, con nuestras propias dificultades, contradicciones y particularidades, pero también con ambición, creatividad y hambre de rock and roll”, sostiene la banda.
El álbum abordará las relaciones personales, el deseo, la identidad, el dinero, la corrupción y las contradicciones sociales de la región. Todo bajo una mirada que utiliza el absurdo y el humor como herramientas de observación crítica.
Para materializar este nuevo trabajo, Ludovico viajó a Argentina y grabó en Romaphonic Studios, un espacio emblemático de la industria musical latinoamericana por el que han pasado artistas como Andrés Calamaro, Fito Páez, Natalia Lafourcade y Bandalos Chinos. La experiencia representa un paso importante para una banda independiente que busca ampliar su alcance más allá de Ecuador. El viaje también será parte de un minidocumental que mostrará el proceso de grabación y las experiencias del grupo durante su estadía en Buenos Aires. Más que una anécdota de estudio, el proyecto audiovisual permitirá observar las aspiraciones y dificultades que acompañan a una agrupación latinoamericana cuando decide apostar por una producción internacional.
Desde su nombre, inspirado en la técnica de aversión presentada en La naranja mecánica, Ludovico ha mostrado interés por las relaciones entre la conducta humana, la cultura y las contradicciones de la vida moderna. Esa curiosidad sigue presente en “Amor BBB (A Dólar)”, aunque ahora aparece acompañada de una ambición más amplia: proyectar el sonido de la banda hacia una escena latinoamericana que comparte dificultades, referentes e inquietudes. El desafío será encontrar nuevas audiencias sin perder aquello que hace reconocible su propuesta: la energía de sus conciertos, la irreverencia de sus letras y esa mezcla de post punk y calor tropical que difícilmente podría haber nacido en otro lugar. Mientras llega Rockstar del Tercer Mundo, Ludovico deja una advertencia envuelta en guitarras y sarcasmo: el amor puede ser bueno y bonito, pero nadie garantiza que sea barato. Y si viene con intereses, al menos que tenga un buen coro.
