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Cuatro cuerdas, tres décadas y una forma de pensar la música: Desde Perú, Oliver Castillo presenta ‘Laboratorio V03’

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El experimentado músico peruano Oliver Castillo lleva más de tres décadas ligado al bajo eléctrico. Su historia con el instrumento atraviesa Dmente Común, sus colaboraciones y buena parte de su recorrido dentro de la escena peruana. La trilogía Laboratorio le permitió llevar esa relación hacia otro terreno, convirtiendo al bajo en origen de composiciones que después serían intervenidas por músicos provenientes de distintas tradiciones. En Laboratorio V03, esa búsqueda alcanza su última estación.

Su vínculo con el bajo comenzó mucho antes de que existiera una carrera solista. Oliver empezó a tocar durante su infancia, acompañando a sus hermanos mientras sacaban canciones de Radiohead. Con Dmente Común, ese aprendizaje terminó integrado a una banda que desde 1994 ha transitado por el rock, el funk, el metal, el progresivo, el grunge y el punk. Durante todo ese recorrido, el bajo ocupó una posición central en su manera de construir canciones y relacionarse con otros músicos.

Laboratorio lleva esa experiencia hacia una lógica distinta. Las composiciones parten de líneas de bajo que dejan espacio para la intervención de otros instrumentos y otras sensibilidades. Oliver construye la base y luego permite que cada colaborador responda desde su propio lenguaje. En V03, esa dinámica reúne a músicos de generaciones y procedencias muy distintas, haciendo que una misma raíz pueda terminar convertida en piezas de carácter progresivo, funk, electrónico o experimental.

La fauna que atraviesa el álbum también puede entenderse desde esa relación con el instrumento. El perro, el colibrí, el tiburón, el calamar colosal o el ornitorrinco adquieren comportamientos musicales a partir de las composiciones de Oliver y de las intervenciones de sus invitados. El bajo establece buena parte de ese movimiento, pero su presencia puede quedar integrada dentro del conjunto hasta convertirse en una especie de arquitectura interna. Escuchar V03 desde esa perspectiva permite descubrir cuánto de la identidad de Oliver permanece incluso cuando otras voces instrumentales toman el protagonismo.

Después de tantos años, Oliver parece haber llegado a una etapa donde el bajo puede cumplir una función más amplia que la de sostener una banda. Puede ser punto de partida, herramienta de composición y espacio para que otros músicos intervengan sobre una idea propia. Laboratorio V03 cierra la trilogía dejando precisamente esa relación en primer plano, antes de que Oliver cambie nuevamente de dirección y prepare su primer álbum solista vocal. Tres décadas después de comenzar a tocar, todavía encuentra nuevas maneras de hacer que cuatro cuerdas le abran una canción.

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